viernes, 18 de julio de 2014

Imposible ser leonés

Uno, que ya empieza a tener demasiado mundo a las espaldas, y digo demasiado porque por motivos laborales he tenido que vivir en demasiados lugares sin poder echar raíces más que mis primitivas leonesas, ha visto cómo el tema de las identidades ha servido de arma arrojadiza por parte de unos y de otros como si fuera algo apestoso que mejor tener lejos. En mis años de estancia en el País Vasco lo viví muy duramente, no tanto porque los vascos tuvieran algo contra mí por no serlo, todo lo contrario, creo que de todos los lugares donde he pisado tierra fuer donde mejor se me tratara.

Me refiero a que era como vivir una doble realidad inconciliable donde unos parecían vivir en un mundo alienado y completamente diferente de los otros. Los medios de comunicación jugaban un papel fundamental, manipulando los hechos con mentiras, medias verdades u omitiendo elementos que quizás no encajen en su ideología. Creo que no hace falta explicar a qué me puedo referir exactamente, ni dejar de estar por detrás ese san Benito que se ha atribuido por décadas a los vascos, muy injustamente por culpa de cuatro descerebrados. No me era extraño que me preguntaran cuando volvía a León o estaba trabajando después en otros lugares, que qué pasaba allí. Fueron esos años de amaneceer diario y que lo vasco fuera el tema monólogo de todas las emisoras de radio españolas.

Pero para que exista un san Benito, debe haber algo o alguien que lo motive, y en un número suficientemente considerable como para que pueda valer de generalidad sin que suponga ni siquiera un 1% del total. En Euskadi existía, no se puede negar, un sector de gentes que a la mínima o te llaman maketo o españoleto o gudari español, todo insultos relativos a que quizás únicamente cuestionabas sus formas y maneras aunque quizás también entendieras en parte sus argumentos. 

En el caso de los leoneses, se nos confunde a veces con castellanos, y esto tampoco es del todo culpa de que ahora mismo un leonés tenga que estar dentro de una comunidad autónoma que lo agrade como es Castilla y León. También es culpa grande de los leoneses, que se han mostrado de lo más traidor y ajeno a su tierra, al punto de renegar de cualquier signo de sus raíces. Cuando miramos los resultados electorales vemos que el voto o es para PP o para el PSOE. Las opciones leonesistas se resumen en la práctica en un partido llamado Unión del Pueblo Leonés que no ha sabido o no ha querido ejercer de tal y ha sido ostracista en el poder cuando ha podido. La otra opción es un Partido Regionalista del País Leonés que lleva existiendo desde que yo pueda recordar, algo así como un eterno que flota y jamás está en nada. 

PP, PSOE, IU...todos los partidos de carácter nacional lo tienen muy claro: el mapa autonómico es el que es, así está y al que no le guste que se monte su propio chiringuito. Los leoneses, votando como votamos, consolidamos ese mapa y cerramos y cicatrizamos la brecha original, al punto de que hoy día la fisura entre lo leonés y lo castellano se reduce a lo mínimo. Podríamos poner de excusa que no nos gustan las formaciones leonesistas. También que uno se siente leonés pero le convence el programa del PP o de IU. Ciertamente eso es la democracia. Pero cuando echo mano de mi memoria en Bilbao, o en Zaragoza, o incluso en aquellos cuatro meses de prácticas en Sevilla, recuerdo que incluso esos partidos hablaban y defendían el hecho regional de cada región. IU ha sido muy próximo al movimiento nacionalista vasco de izquierdas. En Zaragoza la cuestión aragonesa, cuando se hablala de lo del trasvase del Ebro, fue un hecho acuñado por todas las formaciones. En Sevilla pocos partidos puede haber más andalucistas que el PSOE o IU. ¿Y en León por qué no?

Los movimientos leonesistas, en plan asociaciones, agrupaciones, plataformas...están prácticamente muertos o agonizantes. Ya ni siquiera importa la lengua leonesa, ese valor que en otros lugares ocuparía un lugar de primera mgnitud como emblema identitario, aquí se pierde en lo folklórico, anecdótico, antiguo y hasta negativo. 

Recientemente incluso aprecio cierta evolución en estos sectores de la cultura leonesa en un giro hacia lo céltico en búsqueda de una quintaesencia para mí por lo menos extraña. Si ya nos cuesta entender y asimilar que fuimos un reino de gran importancia histórica, más extraño nos pueden parecer símbolos célticos y motivos prerromanos emparentados en astures, cántabros o lo que surga. Por extensión se abraza con demasiada pasión unas relaciones con Asturias que, sinceramente, no veo más allá de la visita de buena vecindad que siempre hay entre vecinos. Asturias se parece a León en nada, ni en paisaje, ni en sus casas, ni en sus pueblos, ni siquiera en su forma de ser. Llegan a decir que se habla lo mismo, pero o muy sordo estoy o muy ignorante soy, porque en al menos lo que conozco, y teniendo en cuenta que mis conocimientos se basan en la zona central y oriental, me parecería sorprendente que esas conexiones se fundamentaran en una mínima parte del Principado.


Y se definen como organizaciones culturales. Defensoras de la cultura leonesa. Pues son tan defensoras de la cultura leonesa que se alían con gentes que piden la desaparición de lo leonés de nuestros pueblos. He visto esta entrada en un blog que sigo habitualmente, las balconadas, y me ha parecido de vergüenza:






http://lasbalconadas.blogspot.com.es/2014/07/explicotelo-yo-abel.html

¿Cómo alguien en su sano juicio puede estar con esta clase de gente? no me extraña que se hable de lo gallego que es el Bierzo, si hasta los que se definen como defensores de la cultura leonesa son los primeros en apoyarlos y colaborar con ellos. Lo dicho, ser leonés es imposible.

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