Para hacer mi primera entrada, he creido conveniente dedicársela a un hombre que es un total desconocido para la sociedad leonesa. En su trayectoria vital, este hombre no solo dedicó grandes esfuerzos materiales y mentales por hacer desarrollar la provincia de León, sino que hizo algo que todavía hoy está dando de vivir a cientos de personas y familias. Esa persona es Valeriano Campesino Puertas (fotografía del Diario de León).

Valeriano nació en una familia muy humilde de Zamora un 13 de diciembre de 1906. Con apenas 13 años trabaja en una pequeña empresa química zamorana en la que será comercial de la misma. De allí quiso probar suerte con su propio negocio pero esta vez en León, donde abrirá una herboristería especializada en plantas medicinales, sector en el que veía un gran potencial económico y de la que era esta provincia una región sin explotar. Razones no le faltaban pues la provincia de León reune por clima y orografía, condiciones excepcionales para la explotación comercial de muchas especies de plantas medicinales. Así lo vieron en su momento los ingleses que crearon el híbrido de la menta piperita o menta picante, que durante el siglo XIX gustaron de plantar en León para expotarlo luego a Inglaterra y elaborar no solo infusiones sino para postres ¿quién no conoce las famosas pastillas de chocolate rellenas de menta que se toman con el té?
No tardará en llegarle el éxito a pesar de estar por medio una guerra civil, y en 1944 funda la empresa Milvus, con una factoría en la Avenida Palencia nº1. Será rápidamente conocida por su tila alpina, comercializada como tila alpina milvus. Esta empresa todavía existe, ahora regentada por su hijo José Manuel Campesino, si bien la localizaremos en el Polígono Industrial de León. Podeis visitar su web en http://www.tilaalpina.com/index.php/inicio
Manuel Campesino era una mente tremendamente inquieta y muy observadora. Podía ver el negocio donde otros no veían más que un campo yermo e improductivo. Y recordando la reciente guerra civil y las hambrunas consecuentes así como el mercado negro generado por ello, se percató de la gran cantidad de lúpulo que se traficaba como contrabando traído de otros lugares de Europa. En aquella época no había una gran tradición en el consumo de cerveza, pero sí que había un sector de fabricantes de cerveza que veía con temor lo convulso del mercado al tener que acudir a este mercado negro para obtener la materia prima. Tras estudiar las necesidades de suelos y clima que necesitaba, propuso mediante misivas a todas las empresas productoras de cerveza, a que pusieran en explotación parcelas cultivadas con lúpulo, y centró su propuesta en la ribera del Órbigo, tierra que tradicionalmente gozó por clima y terreno de gran cantidad de plantas aromáticas y medicinales.
La propuesta cayó tan bien en el sector que de inmediato surgieron explotaciones no solo en León sino en muchas más provincias españolas, dedicadas al lúpulo. Especialmente en la cornisa cantábrica como La Coruña, Asturias, Cantabria, Burgos, etc. Con los años se fundará la Sociedad Española de Fomento del Lúpulo, empresa entonces de carácter privado y constituida por los fabricantes de cerveza de la época, con epicentro en Carrizo de la Ribera, tal y como sigue hoy en día.
En la Ribera del Órbigo también propuso la explotación de la menta, cultivo que no era desconocido para los lugareños y que sin embargo hasta el momento no se había planteado cultivar en grandes volúmenes. Esa propuesta luego la trasladó a la ribera del Porma, al entorno de Vegas del Condado. De nuevo la propuesta fue tan bien acogida que durante décadas, incluso hoy en día, es la provincia de León casi monopolizadora de la producción de esta planta en toda España.
Dos simples propuestas agrícolas fueron suficientes para revolucionar toda una provincia en cuanto a agricultura se refiere. Pero León estaba muy lejos de alcanzar un desarrollo económico significativo como estaba pasando en otros lugares. Además estaba siendo relegada por el gobierno franquista de los planes de desarrollo e inversiones que en otros lugares se llevaban a cabo. Por ello planteó que al menos su capital tuviera un desarrollo económico que sirviera de motor a toda la provincia, en base a plantear algunas propuestas urbanísticas muy novedosas por entonces.
Planteó nada menos que crear una estación de autobuses al lado de la estación de tren, y crear con ello un gran nodo de comunicaciones. A su alrededor pretendía que se generase un conjunto de edificios dedicados a sectores de comercio y hostelería, con un gigantesco aparcamiento de cerca de 1.000 plazas, y hasta un carril bici que llegara al Hostal de San Marcos. Por si fuera poco proponía un encauce del río Bernesga y crear barcas de paseo. La avenida Ordoño II debía prolongarse y llegar hasta la estación para luego enlazar con Trobajo del Camino y alcanzar la Virgen del Camino, creando un gran vial vertebrador de la ciudad al modo de la madrileña Paseo de la Castellana. Se incluiría una gran rotonda, que él denominó Glorieta del Apóstol, en cuyo centro debía levantarse una torre de comunicaciones con un restaurante giratorio.

Tuvo muchas más propuestas: la creación de un gran parque en los almacenes y viveros de obras públicas que había al lado del río a la altura de San Marcos. Hoy lo conocemos como el Parque de Quevedo. Quería que la basura estuviera depositada en contenedores bajo tierra que luego los basureros sacarían al camión de basuras. Propuso que los municipios circundantes a la ciudad de León compartieran responsabilidades en servicios y diseños urbanísticos futuros, fundamentalmente en agua, para evitar cosas como el fracasado ensanche de León planificado en el XIX y que falló por oposición del municipio de San Andrés. En 1958 presentó un completo estudio de la realidad de la provincia donde analizaba todos los factores, desde los climáticos y orográficos hasta los económicos, y que fue presentado en la II Feria Regional de Actividades Leonesas. Aparte de destacar el subdesarrollo de la provincia, propuso medidas que solo modernamente podemos captar, como la creación de un aeropuerto o que el sector turístico fuera el dinamizador de la economía de las zonas de montaña y monumentales.
A mucha gente le sorprenderán estas ideas y de cómo
casi 60 años después son de total vigencia y muchas de ellas una
realidad urbana aunque solo a partes. Valeriano Campesino supo unirse y
captar la atención de otros intelectuales de la época como Carmelo
Hernández Moro, más conocido popularmente como "lamparilla" , o Ángel
Suárez Ema, también como conocido popularmente como "Bujía". Podemos
incluir a Alberto Muñiz Sánchez, destacado arquitecto que desarrolló un proyecto muy similar al de Campesino. Todos compartían una
visión común de ver la ciudad leonesa en el lugar que le correspondía,
aparte de ser casi todos nacidos fuera de esta provincia.
En el diseño industrial, probó un nuevo sistema de estuchado para las barras de labios, o una tetera de servicio mediante pulsación que lo hacía más cómodo y preciso a la hora de verter las infusiones en la taza. De estos y otros modelos hay buena prueba de ello en la empresa Milvus, algunos con reconocidas distinciones internacionales al diseño e innovación como la Medalla de Plata del IX Salón Internacional de Inventores de Bruxelas. También recibió la Medalla de Plata de la Feria de Muestras de Bilbao, y la Medalla de Bronce en el II Salón Internacional de Inventores de Ginebra.
La vida de Valeriano Campesino transcurrió con bastante reconocimiento público en vida, llegando a ser gerente de la sociedad del lúpulo que él mismo llegó a promover, y jubilándose en 1973 con honores por parte de productores de lúpulo y transformadores. Dos años más tarde fallece.
En su memoria solo hay una calle en Carrizo de la Ribera y nada más. El paso del tiempo ha hecho casi olvidar a una figura de gran importancia para el mundo agrícola leonés. Como anécdota, en mis manos tengo dos enciclopedias leonesas, publicadas tanto por el Diario de León como el extinto La Crónica de León, llamda entonces La Crónica 16 de León. Ninguna de ellas recoge cita alguna sobre Valeriano Campesino. No creo que sea el momento de enjuiciar si debiera o no recibir más reconocimientos por parte de una sociedad leonesa que nunca ha sido demasiado generosa en muestras públicas de agradecimiento, pero sí recordar el olvido al que ha sido sometida su persona.