jueves, 24 de julio de 2014

Salamanca is not Spain

Hace algunos años hubo un programa de la ETB que se difundió rápidamente primero mediante cortos en plan programas de zapping y luego mediante su emisión en otros canales nacionales. Se llamaba Vaya Semanita, y se hacía humor de todo y de todos, incluyendo temas muy delicados por entonces como era el mundo del terrorismo vasco. A mí me parecían geniales. Recuerdo un episodio sobre un estudiante nacionalista que estaba en Salamanca estudiando. No recuerdo muy bien cómo era la cosa porque estoy echando mano de la memoria, pero sí que recuerdo que al final decía que "Salamanca no es España", ironizando sobre determinados movimientos nacionalistas y usando de ejemplo una ciudad que el programa consideraba un paradigma de la españolidad.

Salamanca es muchas cosas, es ciudad de cultura, de letras y de universidades, porque tiene dos. Ciudad joven y a la vez escasamente industrial donde parece que se vive más del rentismo y del funcionariado que de una voluntad emprendedora y productiva. En cierta ocasión hablando con un compañero de trabajo salmantino me decía que "es una ciudad que ofrece imagen de joven pero está moribunda por dentro". Se refería a eso que indico al principio, de que no hay mayor futuro que o se funcionario tener la suerte de disponer de pisos para alquilar a estudiantes cerca de las facultades.

Pero si hay algo claro es que Salamanca no es Castilla. Salamanca tuvo su universidad fundada por el rey leonés Alfonso IX, que bien tuvo que llamarse Alfonso VIII pues sería el orden natural de la cronología leonesa, pero por cuestiones de emparentar a leoneses con castellanos, se le denominó Alfonso IX. El fin último de este rey era que los súdbitos leoneses estudiaran en suelo del reino, dado que por entonces la más cercana era el centro de estudios de Palencia. La incorporación, conquista, anexión o como lo quieran llamar del Reino de León por parte del Reino de Castilla, implicó que dicha universidad en intramuros se convirtiera en adalid de la lengua castellana.

Lo leonés, como ya es costumbre, se fue diluyendo en el tiempo y hasta en su geografía, pues se comenzó a asimilar Salamanca, y también Zamora, como castellanas, cuando no lo eran. El hecho de se formara la comunidad autónoma de Castilla y León sirvió de confirmación para ese calificativo de cara a la gente de fuera. En internet y en las redes sociales podemos ver cientos de fotos donde se denuncian estas confusiones, y el último que he visto ha sido éste. Un cartel de viajes, al parecer en Baleares, donde te invitan a conocer la "Castilla histórica" con una panorámica de Salamanca. 

En el País Vasco oí demasiadas veces eso de que León era Castilla, también lo llegué a oir en Barcelona alguna vez, pero no tanto. Ya hace tiempo que no lo oigo, quizás porque no presto atención o quizás porque gracias a internet al menos van llegando a algunas personas que León, Zamora o Salamanca no son Castilla. Es probable que al dueño de esa agencia de viajes no le llegara todavía. Habrá que hacérselo saber.

viernes, 18 de julio de 2014

Imposible ser leonés

Uno, que ya empieza a tener demasiado mundo a las espaldas, y digo demasiado porque por motivos laborales he tenido que vivir en demasiados lugares sin poder echar raíces más que mis primitivas leonesas, ha visto cómo el tema de las identidades ha servido de arma arrojadiza por parte de unos y de otros como si fuera algo apestoso que mejor tener lejos. En mis años de estancia en el País Vasco lo viví muy duramente, no tanto porque los vascos tuvieran algo contra mí por no serlo, todo lo contrario, creo que de todos los lugares donde he pisado tierra fuer donde mejor se me tratara.

Me refiero a que era como vivir una doble realidad inconciliable donde unos parecían vivir en un mundo alienado y completamente diferente de los otros. Los medios de comunicación jugaban un papel fundamental, manipulando los hechos con mentiras, medias verdades u omitiendo elementos que quizás no encajen en su ideología. Creo que no hace falta explicar a qué me puedo referir exactamente, ni dejar de estar por detrás ese san Benito que se ha atribuido por décadas a los vascos, muy injustamente por culpa de cuatro descerebrados. No me era extraño que me preguntaran cuando volvía a León o estaba trabajando después en otros lugares, que qué pasaba allí. Fueron esos años de amaneceer diario y que lo vasco fuera el tema monólogo de todas las emisoras de radio españolas.

Pero para que exista un san Benito, debe haber algo o alguien que lo motive, y en un número suficientemente considerable como para que pueda valer de generalidad sin que suponga ni siquiera un 1% del total. En Euskadi existía, no se puede negar, un sector de gentes que a la mínima o te llaman maketo o españoleto o gudari español, todo insultos relativos a que quizás únicamente cuestionabas sus formas y maneras aunque quizás también entendieras en parte sus argumentos. 

En el caso de los leoneses, se nos confunde a veces con castellanos, y esto tampoco es del todo culpa de que ahora mismo un leonés tenga que estar dentro de una comunidad autónoma que lo agrade como es Castilla y León. También es culpa grande de los leoneses, que se han mostrado de lo más traidor y ajeno a su tierra, al punto de renegar de cualquier signo de sus raíces. Cuando miramos los resultados electorales vemos que el voto o es para PP o para el PSOE. Las opciones leonesistas se resumen en la práctica en un partido llamado Unión del Pueblo Leonés que no ha sabido o no ha querido ejercer de tal y ha sido ostracista en el poder cuando ha podido. La otra opción es un Partido Regionalista del País Leonés que lleva existiendo desde que yo pueda recordar, algo así como un eterno que flota y jamás está en nada. 

PP, PSOE, IU...todos los partidos de carácter nacional lo tienen muy claro: el mapa autonómico es el que es, así está y al que no le guste que se monte su propio chiringuito. Los leoneses, votando como votamos, consolidamos ese mapa y cerramos y cicatrizamos la brecha original, al punto de que hoy día la fisura entre lo leonés y lo castellano se reduce a lo mínimo. Podríamos poner de excusa que no nos gustan las formaciones leonesistas. También que uno se siente leonés pero le convence el programa del PP o de IU. Ciertamente eso es la democracia. Pero cuando echo mano de mi memoria en Bilbao, o en Zaragoza, o incluso en aquellos cuatro meses de prácticas en Sevilla, recuerdo que incluso esos partidos hablaban y defendían el hecho regional de cada región. IU ha sido muy próximo al movimiento nacionalista vasco de izquierdas. En Zaragoza la cuestión aragonesa, cuando se hablala de lo del trasvase del Ebro, fue un hecho acuñado por todas las formaciones. En Sevilla pocos partidos puede haber más andalucistas que el PSOE o IU. ¿Y en León por qué no?

Los movimientos leonesistas, en plan asociaciones, agrupaciones, plataformas...están prácticamente muertos o agonizantes. Ya ni siquiera importa la lengua leonesa, ese valor que en otros lugares ocuparía un lugar de primera mgnitud como emblema identitario, aquí se pierde en lo folklórico, anecdótico, antiguo y hasta negativo. 

Recientemente incluso aprecio cierta evolución en estos sectores de la cultura leonesa en un giro hacia lo céltico en búsqueda de una quintaesencia para mí por lo menos extraña. Si ya nos cuesta entender y asimilar que fuimos un reino de gran importancia histórica, más extraño nos pueden parecer símbolos célticos y motivos prerromanos emparentados en astures, cántabros o lo que surga. Por extensión se abraza con demasiada pasión unas relaciones con Asturias que, sinceramente, no veo más allá de la visita de buena vecindad que siempre hay entre vecinos. Asturias se parece a León en nada, ni en paisaje, ni en sus casas, ni en sus pueblos, ni siquiera en su forma de ser. Llegan a decir que se habla lo mismo, pero o muy sordo estoy o muy ignorante soy, porque en al menos lo que conozco, y teniendo en cuenta que mis conocimientos se basan en la zona central y oriental, me parecería sorprendente que esas conexiones se fundamentaran en una mínima parte del Principado.


Y se definen como organizaciones culturales. Defensoras de la cultura leonesa. Pues son tan defensoras de la cultura leonesa que se alían con gentes que piden la desaparición de lo leonés de nuestros pueblos. He visto esta entrada en un blog que sigo habitualmente, las balconadas, y me ha parecido de vergüenza:






http://lasbalconadas.blogspot.com.es/2014/07/explicotelo-yo-abel.html

¿Cómo alguien en su sano juicio puede estar con esta clase de gente? no me extraña que se hable de lo gallego que es el Bierzo, si hasta los que se definen como defensores de la cultura leonesa son los primeros en apoyarlos y colaborar con ellos. Lo dicho, ser leonés es imposible.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Ni parlamentos, ni reino ni nada

En mi paso reciente por la ciudad de León aprovechando el puente de la Inmaculada, me acerqué hasta las oficinas de Diario de León para comprar el documental Parlamentum, que es un documental creado para mostrar el origen de las primeras cortes democráticas del mundo, que se hicieron en el Reino de León.

Uno ya está muy escarmentado de ver que cada cosa que se hace para promocionar lo leonés se acaba convirtiendo o en un quiero y no puedo o en una burla hacia nuestra historia, cultura y tradiciones. Todavía tengo en la cabeza el famoso documental de León Cuna del Parlamentarismo, cuya difusión fue buena pero no logró en su mensaje transmitir lo que supuso y fue el reino de León. El video entero está disponible en youtbe para quien quiera verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=54Q9-sERVX4



El primer sentimiento que se obtiene al ver el documental es el de pobreza absoluta. Se centra exclusivamente en la ciudad de León y no en el conjunto del reino ni sus implicaciones históricas y sociales. Tampoco se ve mucho rigor histórico sino recopilación de información de vacío contenido histórico. Por último, y aquí sí que no entendí muy bien el asunto, se entrevista a un grupo de personas algunas con sentido común y otras que no se sabe muy bien qué pintan en todo esto. El propio trailer promocional parece anunciar más una película del apocalipsis que un documental histórico.

La cosa se me hace más dura cuando pregunto a mis conocidos sobre eso del reconocimiento y me dicen que ni saben de qué va el tema y que ahora mismo hay otras prioridades. Estoy de acuerdo en que hay prioridades sociales acuciantes, yo marché de León porque en esta tierra no hay trabajo para nadie, pero olvidarse de nuestro pasado en pro de quien sabe qué no conduce a nada positivo.

Espero y deseo que se tome uena nota y se promocione el hecho como se merece. De entrada la cosa no pinta ni ien ni medio bien, incluso su logotipo, más bien pobre y hecho sin ganas. Al menos a mí me lo parece. 

sábado, 9 de noviembre de 2013

El visionario leonés Valeriano Campesino

Para hacer mi primera entrada, he creido conveniente dedicársela a un hombre que es un total desconocido para la sociedad leonesa. En su trayectoria vital, este hombre no solo dedicó grandes esfuerzos materiales y mentales por hacer desarrollar la provincia de León, sino que hizo algo que todavía hoy está dando de vivir a cientos de personas y familias. Esa persona es Valeriano Campesino Puertas (fotografía del Diario de León).



Valeriano nació en una familia muy humilde de Zamora un 13 de diciembre de 1906. Con apenas 13 años trabaja en una pequeña empresa química zamorana en la que será comercial de la misma. De allí quiso probar suerte con su propio negocio pero esta vez en León, donde abrirá una herboristería especializada en plantas medicinales, sector en el que veía un gran potencial económico y de la que era esta provincia una región sin explotar. Razones no le faltaban pues la provincia de León reune por clima y orografía, condiciones excepcionales para la explotación comercial de muchas especies de plantas medicinales. Así lo vieron en su momento los ingleses que crearon el híbrido de la menta piperita o menta picante, que durante el siglo XIX gustaron de plantar en León para expotarlo luego a Inglaterra y elaborar no solo infusiones sino para postres ¿quién no conoce las famosas pastillas de chocolate rellenas de menta que se toman con el té?

No tardará en llegarle el éxito a pesar de estar por medio una guerra civil, y en 1944 funda la empresa Milvus, con una factoría en la Avenida Palencia nº1. Será rápidamente conocida por su tila alpina, comercializada como tila alpina milvus. Esta empresa todavía existe, ahora regentada por su hijo José Manuel Campesino, si bien la localizaremos en el Polígono Industrial de León. Podeis visitar su web en http://www.tilaalpina.com/index.php/inicio

Manuel Campesino era una mente tremendamente inquieta y muy observadora. Podía ver el negocio donde otros no veían más que un campo yermo e improductivo. Y recordando la reciente guerra civil y las hambrunas consecuentes así como el mercado negro generado por ello, se percató de la gran cantidad de lúpulo que se traficaba como contrabando traído de otros lugares de Europa. En aquella época no había una gran tradición en el consumo de cerveza, pero sí que había un sector de fabricantes de cerveza que veía con temor lo convulso del mercado al tener que acudir a este mercado negro para obtener la materia prima. Tras estudiar las necesidades de suelos y clima que necesitaba, propuso mediante misivas a todas las empresas productoras de cerveza, a que pusieran en explotación parcelas cultivadas con lúpulo, y centró su propuesta en la ribera del Órbigo, tierra que tradicionalmente gozó por clima y terreno de gran cantidad de plantas aromáticas y medicinales.

La propuesta cayó tan bien en el sector que de inmediato surgieron explotaciones no solo en León sino en muchas más provincias españolas, dedicadas al lúpulo. Especialmente en la cornisa cantábrica como La Coruña, Asturias, Cantabria, Burgos, etc. Con los años se fundará la Sociedad Española de Fomento del Lúpulo, empresa entonces de carácter privado y constituida por los fabricantes de cerveza de la época, con epicentro en Carrizo de la Ribera, tal y como sigue hoy en día.

En la Ribera del Órbigo también propuso la explotación de la menta, cultivo que no era desconocido para los lugareños y que sin embargo hasta el momento no se había planteado cultivar en grandes volúmenes. Esa propuesta luego la trasladó a la ribera del Porma, al entorno de Vegas del Condado. De nuevo la propuesta fue tan bien acogida que durante décadas, incluso hoy en día, es la provincia de León casi monopolizadora de la producción de esta planta en toda España. 

Dos simples propuestas agrícolas fueron suficientes para revolucionar toda una provincia en cuanto a agricultura se refiere. Pero León estaba muy lejos de alcanzar un desarrollo económico significativo como estaba pasando en otros lugares. Además estaba siendo relegada por el gobierno franquista de los planes de desarrollo e inversiones que en otros lugares se llevaban a cabo. Por ello planteó que al menos su capital tuviera un desarrollo económico que sirviera de motor a toda la provincia, en base a plantear algunas propuestas urbanísticas muy novedosas por entonces.
Planteó nada menos que crear una estación de autobuses al lado de la estación de tren, y crear con ello un gran nodo de comunicaciones. A su alrededor pretendía que se generase un conjunto de edificios dedicados a sectores de comercio y hostelería, con un gigantesco aparcamiento de cerca de 1.000 plazas, y hasta un carril bici que llegara al Hostal de San Marcos. Por si fuera poco proponía un encauce del río Bernesga y crear barcas de paseo. La avenida Ordoño II debía prolongarse y llegar hasta la estación para luego enlazar con Trobajo del Camino y alcanzar la Virgen del Camino, creando un gran vial vertebrador de la ciudad al modo de la madrileña Paseo de la Castellana. Se incluiría una gran rotonda, que él denominó Glorieta del Apóstol, en cuyo centro debía levantarse una torre de comunicaciones con un restaurante giratorio.
Tuvo muchas más propuestas: la creación de un gran parque en los almacenes y viveros de obras públicas que había al lado del río a la altura de San Marcos. Hoy lo conocemos como el Parque de Quevedo. Quería que la basura estuviera depositada en contenedores bajo tierra que luego los basureros sacarían al camión de basuras. Propuso que los municipios circundantes a la ciudad de León compartieran responsabilidades en servicios y diseños urbanísticos futuros, fundamentalmente en agua, para evitar cosas como el fracasado ensanche de León planificado en el XIX y que falló por oposición del municipio de San Andrés. En 1958 presentó un completo estudio de la realidad de la provincia donde analizaba todos los factores, desde los climáticos y orográficos hasta los económicos, y que fue presentado en la II Feria Regional de Actividades Leonesas. Aparte de destacar el subdesarrollo de la provincia, propuso medidas que solo modernamente podemos captar, como la creación de un aeropuerto o que el sector turístico fuera el dinamizador de la economía de las zonas de montaña y monumentales.

A mucha gente le sorprenderán estas ideas y de cómo casi 60 años después son de total vigencia y muchas de ellas una realidad urbana aunque solo a partes. Valeriano Campesino supo unirse y captar la atención de otros intelectuales de la época como Carmelo Hernández Moro, más conocido popularmente como "lamparilla" , o Ángel Suárez Ema, también como conocido popularmente como "Bujía". Podemos incluir a Alberto Muñiz Sánchez, destacado arquitecto que desarrolló un proyecto muy similar al de Campesino. Todos compartían una visión común de ver la ciudad leonesa en el lugar que le correspondía, aparte de ser casi todos nacidos fuera de esta provincia.

En el diseño industrial, probó un nuevo sistema de estuchado para las barras de labios, o una tetera de servicio mediante pulsación que lo hacía más cómodo y preciso a la hora de verter las infusiones en la taza. De estos y otros modelos hay buena prueba de ello en la empresa Milvus, algunos con reconocidas distinciones internacionales al diseño e innovación como la Medalla de Plata del IX Salón Internacional de Inventores de Bruxelas. También recibió la  Medalla de Plata de la Feria de Muestras de Bilbao, y la Medalla de Bronce en el II Salón Internacional de Inventores de Ginebra.

La vida de Valeriano Campesino transcurrió con bastante reconocimiento público en vida, llegando a ser gerente de la sociedad del lúpulo que él mismo llegó a promover, y jubilándose en 1973 con honores por parte de productores de lúpulo y transformadores. Dos años más tarde fallece. 

En su memoria solo hay una calle en Carrizo de la Ribera y nada más. El paso del tiempo ha hecho casi olvidar a una figura de gran importancia para el mundo agrícola leonés. Como anécdota, en mis manos tengo dos enciclopedias leonesas, publicadas tanto por el Diario de León como el extinto La Crónica de León, llamda entonces La Crónica 16 de León. Ninguna de ellas recoge cita alguna sobre Valeriano Campesino. No creo que sea el momento de enjuiciar si debiera o no recibir más reconocimientos por parte de una sociedad leonesa que nunca ha sido demasiado generosa en muestras públicas de agradecimiento, pero sí recordar el olvido al que ha sido sometida su persona.